LOS DOS VELEZ

Vélez Rubio: No hace mucho se encontraban alfareros y telares artesanos en todos los pueblos. Hoy apenas quedan. Uno de los últimos, radica en Totana. "Mi hijo conoce la profesión. Pero está fuera. Trabaja en otra cosa. Cuando me muera, aquí edificará". Le pregunté cuantas de alfareros tenía detrás. Me dijo que desde que se sabía acordar. Pensé que quizá desde el neolítico, pero que sería la última. La hija, que estaba presente, tenía, por única profesión, la de pintar cerámica. Ambos asumían con resignación un destino, que no deseaban ni hubiesen imaginado posible hace dos décadas.  Pero hace dos décadas nadie podía imaginarse tan cerca del fin del mundo, como nos encontramos ahora. Lo anuncia la muerte, sin solución, de un modo de vida. Me dije que quizá tuviese mucho que ver, en la muerte de la alfarería, la desaparición del horno de leña. Eran más atractivos los colores desleídos y el blanco cremoso de la cerámica antigua, que el blanco agresivo y el dibujo recortado del horno eléctrico.

Estaba tan agradecido por la compra, que nos hizo una exhibición del trabajo en el torno. Observé el motor que movía el torno. Facilita el trabajo, pero hace la cerámica excesivamente regular. Seguimos al Monasterio de Santa Eulalia, en la Sierra de Espuña. Coincidimos con procesión, misa concelebrada, celebrada por el Obispo y concentración de jóvenes. La pequeña iglesia, de retablo barroco y florido, está cubierta de frescos didáctico del siglo XVII. Recuerdan la sencillez ortodoxa del románico. Seguimos a Vélez Blanco, antigua capital del Estado, donde estaba ubicado el cuartel general. Una hospedería rural deliciosa, que se llama "de los Arcos". Señalo que en Vélez Blanco está uno de los mejores restaurantes de España, en el antiguo molino.

El primer acto tuvo lugar en Vélez Rubio. Sala llena y alcalde honrado y encantador, pendiente de su pueblo. Fue una conferencia distendida, que terminó en diálogo fluido. El cura traía la llave de la iglesia. Obra financiada por Antonio de Toledo, Marqués de Villafranca y de los Vélez, que hizo otras muchas en el Estado, más rococó que barroco, la influencia italianizante de sus antepasados los Montalto y los propios Toledo, es evidente. De una belleza rara, conserva imágenes de indudable valor artístico, destacando el Cristo yacente, realmente impresionante.

Viejas casas señoriales jalonan las calles de una villa, que creció deprisa. Hoy es sede de los Estudios Belezanos y sede de una de la mejores revistas locales, que se publican.

Cenamos un bacalao inolvidable en amplio salón en las afueras, construido con el patrocinio del alcalde. Lo llenaban jóvenes, partícipes en una reunión de moteros. Confieso que salí de Vélez Rubio con ganas de volver. Clara que esto me venía sucediendo desde que empecé el viaje.

Vélez el Rubio: Fue conquistado para los cristianos por Alfon Yáñez Fajardo el segundo. Le fue otorgada en señorío, con título de Marqués, a Pedro Fajardo. Ricohombre, Carlos V adjunto la Grandeza de España. El título fue expedido en 1507, en trueque por Cartagena, puerto incorporado a la Corona a la muerte de Juan Chacón, en 1503, siendo vinculada al mayorazgo. De los 150 vecinos que tenía cuando se hizo la concesión, pese a las sucesivas sangrías, consecuencia de las expulsiones de morisco, en 1635 tenía 500,  siendo lugar rico, por haberse "abierto muchas labores y criado muchas viñas". Emprendedores los vasallos, se habían enriquecido y todo indica que continúan haciéndolo. No tenía pleitos de término con Vélez Blanco, probablemente villa madre, de la que bajaron los pobladores, pues "El Rubio" esta en el llano, pues no parece que hubiese mezquita que adaptar a iglesia, estando obligado Pedro Fajardo a construirla de nueva planta, pero en sus inmediaciones se conserva fortaleza musulmana arruinada.

Alcalde Mayor: El de Vélez Blanco. Al nombrar el Marqués alcaldes y justicias, podía reclamar las causas a los alcaldes, pero se ordenó que no lo hiciese. De la cárcel de Vélez ni se las demás del Estado, el Alcalde Mayor no debía no debía llevar los presos, que lo estuviesen por delitos cometidos en la villa. Cada uno debía estar en la cárcel donde cometió el delito, pues no se habrían de "desaforar", llevándolos a Vélez Blanco, para que pasen la prisión con más comodidad, en sus lugares, aún siendo el Alcalde Mayor juez y residir en Vélez Blanco.

Si el Alcalde Mayor mandaba buscar un preso a Vélez Rubio, para llevarlo a Vélez Blanco, por haber cometido allí el delito, encargaba el traslado al Alguacil Mayor de Vélez Rubio y no por otro "ministro". Hacía la visita a Vélez Blanco una vez al año, acompañado del escribano de la visita y el guarda mayor, con vara de justicia. La visita sería de 3 o 4 días. Averiguaría y castigaría los delitos y pecados públicos, así como el comportamiento de los justicia, tomando cuenta de propios, posito y penas de cámara. Visitaba pesos y medidas. Por ver las cuentas, llevaba el Alcalde Mayor 60 rs y el escribano de la visita 22 rs. De la revista de las cuentas de cuentas de propios, llevaba 20 rs y el escribano 11. De la revista de cuentas de hierbas el Alcalde Mayor 22 rs y el escribano 11.

En la requisa y visita de pesos y medidas, 3 rs por peso, vara y medida. El dinero entraba en poder del Guarda Mayor, para pagar los gastos. Hacía la postura de los mantenimientos que traían forasteros, subiendo y bajando las fijadas por los alcaldes. Visita la Cárcel y suelta a los presos que lo están indebidamente.

En la iglesia se sentaba en sillón. Alcaldes y regidores en bancos.

Guarda Mayor: Acompañaba al Alcalde Mayor en Vélez Rubio, ejerciendo de Alguacil de la visita. Cumplía las ordenes, denunciando los daño en el campo y huertas.

Concejo: Lo nombraba el Marqués por un año o el tiempo de "su voluntad" y expedía los títulos. Hubo 2 alcaldes y 4 regidores, hasta que en 1625, en atención a al crecimiento de la Villa, aumento 2 regidores, hasta 6.Tomada posesión, el nuevo Concejo tomaba cuentas al Depositario del caudal de Propios y al Mayordomo de Propios. Nombraba Jueces Diputados de Rentas Reales de millones y otros impuestos. Hacían cada año visita de mojones y términos a cargo de los propios. Podía asistir el Alcalde Mayor, abriendo causas. El gasto se pagaba de los Propios. Los alcaldes fijaban los precios de los mantenimientos, que introducían forasteros, corrigiendo las posturas de lo regidores. Se daba vela en la Candelaria y lutos, pero no al Alcalde Mayor. De ausentarse un alcalde de la villa no deja teniente, pero lo hacíab si se ausentan los dos.

Nombraba Fiel y Guarda del Agua, Relojero, Pregonero. Repartía tierras. El orden de asientos en los actos era: Alcaldes, Regidores, Escribano de Ayuntamiento, el Alguacil Mayor, Alcalde de las Aguas, Mayordomo de Propios y Depositario de Propios.

Reparto de Tierras de Moriscos: El concejo de la Villa, como de las demás del Marquesado, hacía merced de las tierras que no se repartieron de los moriscos, que estaban labradas por ellos. Se hacía en la forma siguiente: el vecino aspirante comparecía ante el Concejo, y decía que en "tal parte" había un trozo de tierra labrada, que fue de moriscos "granadinos", que no se repartió tras el levantamiento, y pedía que le hiciesen merced, para labrarlo. El Concejo hacía "información" antes de concederla con carga de censo perpetuo de 3 o 4 rs para los propios. Firmada la escritura de reconocimiento, se otorga la tierra. Después piden al Marqués que "ensanche" esta tierra.

Alcaldes: Juzgaban las causas. No se apelaba en las de menos cuantía al Alcalde Mayor, por ser el Concejo nombrado por el Marqués. Juzgan la causas, apelando de sus sentencia al Alcalde Mayor.

Regidores: El Concejo nombraba cada mes 2 regidores diputados para vigilar el posito y hacer "ensayes del pan cocido". Eran "llaveros" del Granero y del arca del dinero del Posito y hacían las "posturas" de los "mantenimientos". El regidor ganaba 6 ducados al año del Posito.

Escribano del Concejo: El Marqués nombraba 2 escribanos. A uno se daba título de Escribanos del Cabildo. Deba fe de los acuerdo del Concejo, y de todo lo tocante al Concejo, rentas y caudal del posito, diputación de millones y demás rentas reales. Le pagaba el Concejo del  6 ducados de propios. En 1635 el Concejo le subió sin licencia. A más se le daban 6 ducados del posito, por libranzas, cuentas y "ensayes". Escribía todas las causas civiles y criminales con los Alcaldes, Alcalde Mayor y Alcalde de la Huerta. Podían hacer escrituras de vecinos y forasteros, como los demás escribanos. También se ocupaban de cuanto tocaba a las rentas del Marqués en la villa. Era también escribano de rentas. Las denuncias de los Alguaciles y Caballeros de Sierra se repartían entre los dos escribanos.

Alguacil Mayor: Nombrado por el Marqués, con título de Alcaide de la Cárcel. Nombraba Teniente al que encargaba la cárcel, dando fianzas. Ejecutaba las ordenes de los Alcaldes Ordinarios, Mayor y de la Huerta. Tenía su residencia en la cárcel. Percibía el 10% de penas y condenas - de cada real 1 maravedí -, hasta 4 1/2 rs. De aquí arriba, por mucho que subiese la deuda, no llevaría derechos. Tenía lugar en el Concejo. Los lutos se le daban de los gastos de justicia. Las denuncias y cárceles que hacía el Alguacil Menor, los partía con el mayor. Los días en que el Alguacil, Mayor o Menor, salían al campo, cobraban 6 rs.

Mayordomo de Propios: Lo nombraba el Marqués. Se le daban 3 ducados al año, de los que tenía que dar cuenta. Da fianzas de que hará bien su oficio.

Depositario del Posito: Los nombraba el Marqués cada año. Tenía 30 ducados del posito. Daba fianzas de que daría cuenta de lo que se entregase y de los alcances.

Alcalde de la Aguas: Nombrado por el Marqués con los demás oficios. Le competen las causas y denuncias, tocantes al agua de la huerta, acequias y paradas. No podía denunciar por daños de ganados. El Alcalde Mayor entendía de sus sentencias en grado de apelación. En las ausencia nombraba Teniente. Cuando salía a la "monda" de acequias ganaba "peón doblado". El salario se repartía entre "fronteras y acequias" que se hacían. Si los dueños no pagaban, se les vendía el agua que les correspondía o salía "en tanda". De esto se le pagaba el salario y a los dos peones que tenía a sus órdenes.

Fiel del Agua: Tenía el libro del Alporchón. Nombrado por un año. Recibía 200 rs del agua que vendía. Añal o nombrado por un año.

Guarda del Agua: Conduce de las fuentes el agua a la balsa. La tapa y guarda, estando presente "al truque" del agua a las horas de costumbres. Cobraba al año celemín y medio de trigo por hacienda, o según concierto.

Relojero: Lo nombraba el Concejo por el tiempo de su voluntad. Ganaba 12 ducados. A veces le pagaban los "señores de haciendas de población", "por el beneficio que se les sigue para regar las aguas con concierto".

Pregonero: Del concejo. Ganaba 100 rs de los propios.

Procuradores: Había 4 nombrados por el Marqués, que les daba el título. Ejercían en los tribunales de los Alcaldes, Alcalde Mayor y de las Aguas. No podían ejercer otro oficio. Era vitalicio.

Bienes de Propios: 11.000 mrvs de renta cada año, de censos de Cabos del Concejo; la renta de Montaracía o penas monte, que se arrendaba en unos 250 reales; dos tiendas, una de aceite, jabón y saladura; otra del pan. Se arrendaban en 60 ducados; el Marqués daba licencia al Concejo  para vender las hierbas de los baldíos del término, que rentaba de 400 a 500 rs.

Jueces Diputados de Rentas Reales: Se ocupaban de cobrar, administrar y expedir las rentas reales. Millones, repartimientos etc. Las causas se veían en la Real Diputación de Millones de Baza, no en el tribunal del Alcalde Mayor.

Caballeros de Sierra: Nombrados por el Marqués por el tiempo que le parecía. Hacían las denuncias por los daños en el campo y huerta. De ganados, frutos y "cosas vedadas", penando a los culpables, talas en el monte y fuegos o labraban tierras sin licencia del Marqués. Podían poner las denuncias ante los alcaldes o el Alcalde Mayor.

Guarda Mayor: Lo nombraba el Marqués en todos los lugares del Marquesado. Residía en Vélez Blanco pero podía ejercer en todos los lugares. Llevaba vara alta y ejercía el oficio.

Capitán de los Quintados: o Capitán de Infantería. Lo nombraba el Marqués por el tiempo de su voluntad, generalmente perpetuo. Llamaba a los quintados.

Derechos del Rey:  Moneda Forera que se cobraba de siete en siete años. Se pagaba de los propios y de las licencias que daba el Marqués para vender hierbas. "lo cual se hace para redimir la vejación de los vasallos y excusarlos de pagar este pecho" El servicio no lo pagaban porque el Reino de Granada estaba exento. Tenía 3 ducados de censo en las Haciendas de Población, que cobraban los alcaldes ordinarios, por encargo de la Audiencia de Granada. Y lo propio se hacía en todos los lugares del Estado. Tenía compañía de por vía. Tenía Alférez lo nombrado por el Marqués. El capitán nombraba Sargento o Cabo. En la iglesia tenía escaño al lado del Evangelio, después de regidores y escribano del Concejo. En la procesión iba delante del Concejo. Alférez y Sargento no tenían sitio en los actos públicos.

Derechos del Marqués: Alcabalas. Se administraban como en Mula. Para las Tercias se nombraba un fiel. Con las de Vélez Blanco. Los baldíos y montes de la Villa, en virtud al trueque que hizo con la Reina. Como señores hicieron merced de muchas tierras a criados y vasallos, con cargo de que  pagasen la Treintena de lo que cogiesen, de lo que todos tenían escritura, donaciones que no se debieron hacer sin facultad real, siendo del Mayorazgo. Por el mismo derecho de trueque hicieron merced a criados y vasallos de todos los solares en que se hicieron la casas, sin que estuviesen obligados a dar "cosa alguna". El derecho del paso de ganado por la villa o portazgo, como en Vélez Blanco, rentaba 44 rs. Los Marqueses hicieron merced de tierras, en la forma que en Vélez Blanco; las hierbas que se daban al Concejo, para que pudiera venderlas en su beneficio; el tercio de la Penas de Cámara o de multas y condenas pecuniarias.

Bienes Vinculados: Mesón grande con parador, fuera el pueblo, en el que paraban los carros que circulaban por el carril, así como los viajeros que iban a pie o a acaballo. Se arrendaba con tierra y aguas, de 8 en 8 días: en la tanda de los primeros 8 días, dos hilas de agua y en la tanda de los otros 8 días, 2 hilas de agua, de manera que en las 20 anegadas de tierra, tenía 2 hilas de agua cada 8 días. La tierra se arrendaba con el mesón, en unos 160 ducados; los molinos de La Oliva y Bermejo arrendados en 5 o 6 fanegas de trigo a la semana; le Venta del Chiribel en el camino de Vélez a Baza,  con tierra y aguas en 1.100 rs y 20 fanegas de tierra de riego junto a la venta, que se regaban de la Fuente entre todos los herederos de la tierra, en que el Marqués tenía 5 días de agua de los 9. Venta, tierra y aguas se solían arrendar en 100 ducados; el horno de pan de Fantín, que se solía arrendar en 30 ducados; Casas principales que se arrendaban en 15 o 20 ducados, junto a las que había otras pequeñas accesorias. Bodega y tazmia que antes era caballeriza, en la que se guardaba el vino de las Tercias que tocaba al Marqués, con 200 arrobas de vasos, habiendo comprado los Pereyra en el tiempo de su arrendamiento 800 arrobas más, con lo que había más de 1.000 arrobas de vasos en la bodega. Balsa de Molino de Aceite arrendada en unos 44 rs.

Bienes libres: Horno de pan que rentaba unos 40 ducados; Casa de Santopetar hechas por el primer Marqués en término de Vera, que cuando se hizo era término de Vélez el Rubio y por pleito se adjudicó a Vera, con lo "que se entró en ella y las posee". Bancalillos que estaban cerca y nunca los Marqueses intentaron recuperarlos, con lo que estaban perdidos.

Iglesia Parroquial: Los Marqueses tenían obligación de reparar y tener en pie la Iglesia Parroquial, en razón del derecho que tenían a llevar las Tercias Decimales, obligación de la que pretendían excusarse.

Vélez Blanco trepa de la garganta al Castillo, por la ladera. Castillo tardío, construido a principios del siglo XVI, por el segundo Pedro Fajardo, la belleza del exterior es la del palacio, no concebido para la defensa. Erradicado el Reino de Granada, la amenaza de los moros, había desparecido, como desaparecieron los mudéjares, musulmanes vasallos del Rey de Castilla. Pedro hizo otras construcciones, quizá siguiendo la tradición del abuelo materno. Y gasto en construir cuanto tenía, pasando por serios apuros económicos. Es de lamentar el expolio que padeció el Castillo, en el siglo XIX, hasta el punto de no haber quedado más que una gárgola, de la magnifica decoración del patio. Está en Nueva York. Y las tallas en madera de frisos y artesonados, en París. Acertadas las restauraciones del exterior, las del interior han sido pura y simplemente lamentables, habiendo sufrido de los arquitectos lo que no sufrió el Castillo de Mula. Quedan algunas salas presentables, a condición de no alzar la mirada al techo, estando igualmente desfigurada la galería, desde la que disfrutamos de panorámica sobre los tejados de Vélez  Blanco y los montes descarnados, que cierran el horizonte.

A los pies del Castillo la que fuera pared interior de la mezquita, consagrada como iglesia tras la reconquista. Una puerta en el paño de pared que se conserva, y la torre. Demasiado pequeña, pues apenas cabían 200 vecinos, el Marqués construyó la parroquia que está en el Barrio Bajo. Anodino el exterior, la amplitud de las arcadas del interior, renacimiento original, le dan una belleza insólita. En Vélez, muy cerca de la Hospedería de los Arcos, nuestra sede, está el horno que llaman "del Marqués". Sigue cociendo con leña el pan y los dulces. El agua de Vélez Blanco es especial. Había dos fuentes, pero la de arriba se seco. No es que falte el agua. Únicamente se desvió la vena. La de abajo sigue manando. La gente va a buscarla para beber. No quiere otra.

Perderse en la calles de Vélez es un delicia. Doble si terminamos siguiendo por la calle principal, pasando por delante del Convento de San Francisco, de San Luis Obispo, fundado por el Marqués Luis 2º en 1602, que a su tiempo tenía 22 o 24 frailes de misa y legos. El Marqués era patrono. Enfrente, la bajada al restaurante El Molino. Bien decorado, por el contenido del plato, merece figurar entre los mejores del país.

El acto se celebró en un teatro, pequeño y recogido. Sala llena y un alcalde concienzudo, que quiere a su pueblo. Fluido el diálogo y en familia, se cantó una trova desde el patio de butacas y se abordo el tema del Castillo, que ha comprado la Junta. El propietario, parece ser que por expediente de dominio, no ha tenido la elegancia de regalarlo, purgando en lo posible las culpas de nuestros antepasado comunes. Cierto es que los del pueblo de entonces rompieron la puerta y lo maltrataron, buscando hipotéticos tesoros. Pero no es razón que justifique despojo programado. Dña. Dolores Sánchez Gallardo me ofreció su libro. Recopilación  de refranes y canciones. De lo que si no se escriben se hubiese perdido. Le pedí que subiese al escenario. Me entregó el libro y cantó una trova. Con muy buena voz, pese a los años.

 

Terminó el acto un grupo de jóvenes, que han rescatado los viejos bailes. Andalucía Oriental no vistió los faralaes. Es una Andalucía profunda y seria. Una Andalucía llena de inquietudes. En el grupo un Fajardo rubio. De los que se quedaron en su tierra. Terminamos cenando en El Molino, como no podía ser de otra manera.

Sería al día siguiente cuando de Chirivel subimos a la umbría de la Sierra de María, para cruzar la Alfaguara, hoy termino del lugar, que no hace mucho lo era de Vélez Blanco.

Vélez Blanco: Fue conquistada para los cristianos por Alfon Yáñez Fajardo el segundo. Capital del Estado, la adquirieron los Fajardo por el mismo trueque por Cartagena en 1503, siendo extendido el privilegio, con título de Marqués adjunto, con Grandeza de España posterior, en 1507. Otorgado a Pedro Fajardo el segundo, hijo de Juan Chacón y Adelantado Mayor de Murcia, este señor estuvo con su padre en la Guerra de Granada. Al servicio de Carlos V, combatió a los agermanados. sometiendo Alicante y peleando en Valencia. Venció en Murcia a los comuneros. Fue a Fuenterrabía con el Emperador, llevando 500 lanzas hasta Pamplona. En el Castillo residió este Marqués y sus sucesores. El archivo se guardaba entre  sus muros. En carta del Marqués, fechada en 1525, se hablaba de la obra de la Iglesia: "En vida de la Católica se habló con el Licenciado, Zapata, que porque esta mi villa se poblaba y aumentaba, sería bien hacer en ella otra iglesia en el arrabal, donde los vecinos nuevos poblaban y hacían sus casas, para que pues ellos aumentaban los frutos y rentas, tuviesen iglesia donde oyesen los divinos oficios, porque la iglesia que se hizo en que antes era mezquita, es tan pequeña como sabéis, a causa de no haber sitio para la poder hacer mayor, por ser lugar este de sierra y costero y no ser iglesia para 200 vecinos, cuanto más para 500 que hay en esta mi villa Con Zapata se habló esto para que si algunos iban a pedir beneficios, no los proveyesen hasta que la iglesia fuese hecha y ornamentada y aderezada y que después se proveyesen, conforme a la renta de la iglesia, Al licenciado le pareció bien y lo consultó con el rey Católico y le pareció bien El rey murió a los pocos días. Zapata informó de lo que estaba asentado sobre la Iglesia de Almería". Por hacer merced al Marqués, el emperador escribió al Papa suplicándole bula para la creación y erección de la iglesia. Más tarde el Emperador escribió dos veces al Papa, "y en Roma está la suplicación de esto y mas de 100 ducados que he gastado, por la expedición de la bula". La Iglesia Nueva se empezó a construir por voluntad del Emperador: "el mayordomo ha gastado todos los dineros que tenía y muchos más, así en hacer cortar toda la madera que es menester para cubrirla como en cortar y traer toda la piedra de que se han de hacer los arcos y en abrir los cimientos y en los materiales la piedra es mucha. Se trajo “de una gruesa legua de aquí “a costa de un ojo de la cara”. Se compraban ornamentos y una campana de 30 quintales, que "costó 200 ducados. No queda blanca y se debe mucho dinero que se ha de pagar se las próximas rentas", comentaba Pedro, afligido. En 1635 la población había decrecido, pues tenía 400 vecinos. Tenía comunidad de pastos con Vélez Rubio y María, pastando y bebiendo las aguas de los pueblos. Tenían los tres lugares comunidad con Huescar, señorío del Duque de Alba, con la que estaban en pleito, por haber adehesado mucho tierra común. Los pleitos terminaron en transacción.

Alcalde Mayor: Lo nombraba el Marqués para el Marquesado, ubicado en la provincia, formado por las villas de la comarca de Vélez y del Almanzora. Juez ordinario y Justicia Mayor. Ejercía la justicia privativamente. En las ausencias dejaba Teniente. Presidía las reuniones del Concejo en Vélez Blanco y los demás lugares, cuando estaba. Se sentaba en la primera silla, no estando el Marqués. De estar, se sentaba en el banco, en el primer lugar, en todas las villas del Marquesado. Los domingos el Concejo le acompañaba de su casa a la Iglesia. Terminada la misa, le acompañaba al regreso. Tenía 60.000 maravedis al año y casa principal, donde tenía su residencia.

Corregía la postura de los mantenimientos, que se llevaban a vender y ejercía en todo el oficio. Los sábados repartía los despojos del matadero, se le deban los de una res, repartiendo el resto entre los oficiales del Concejo, el Vicario y demás gentes del lugar.

Por visitar el Posito y cuentas de Vélez Blanco, le daban 12 ducados y por las del posito 2 ducados. Ejercía las funciones propias del cargo. Era uno de los Diputados de Rentas Reales de millones e impuestos.

Juez de Residencias: Cumplido el trienio del Alcalde Mayor, el Marqués lo mandaba. Iniciaba el  juicio en Vélez Blanco, siguiendo por los pueblos del Estado. llevando Escribano de Residencia.

Concejo: Lo formaban 2 alcaldes y 6 regidores, con asiento, voz y voto en el Concejo, pero no podían reunirse sin estar presente el Alcalde Mayor, con voz y voto. El Marqués los distingue. Los naturales dice: "A vos fulano, nuestro vasallo, vecino y originario". A los pobladores les llama Nuevos Pobladores. Los 4 oficiales que hacían el Concejo de Población, eran vecinos con hacienda. Reunidos en Concejo de Población trataban cuestiones tocantes a la población. Los cambios y trueques de haciendas de población se trataban cabildo, en ausencia del Alcalde Mayor, en conformidad con los asientos de población. De acuerdos y sentencias se apelaba al Alcalde Mayor. Los Concejos ordinarios los presidía el Alcalde Mayor. A la derecha se sentaba el alcalde originario y los regidores; a la izquierda el alcalde de Población y sus regidores. Así se usaba en los lugares del Marquesado. Se prefería al que hubiese sido más veces regidor, que al que hubiese sido menos. De estar igualados, al de más edad. Votaban: Alcalde Mayor, alcalde originario, el de población, después los 3 regidores originarios los últimos los 3 de población.

Nombraba el Concejo regidor diputado, que tenía la llave del granero del posito con 12 ducados de salario; Diputados de Rentas Reales de millones y demás impuestos, que los "beneficiaba" y cobraba. Uno de ellos era el Alcalde Mayor. De sus sentencias se apelaba a la Diputación de Millones de Baza; Contador de cuentas del Posito, con 8 ducados; Alcalde de las Aguas de los pobladores y otro que nombraba el Marqués; Pregonero que ejercía de Almotacén. Tenía una libra de la fruta y pescado que se tría a vender y otros derechos. Estaba obligado a tener limpias las fuentes.

Se daba vela por la Candelaria, palma el Domingo de Ramos y lutos de 2.000 mrvs por muerte de reyes y señores, con cargo a los propios, al Alcalde Mayor, Concejo, escribano del Ayuntamiento,  Alguacil Mayor y Mayordomo de Propios.

Elecciones: Habiendo ganado Vélez Blanco y los demás pueblos del Marquesado, provisión para reunir al vecindario "a campana tañida" una vez al año, para elegir al Cabildo entrante, mandando al Marqués propuesta con personas "dobladas", en la que figurasen los dos candidatos más votados para cada cargo, para que nombrase al de su elección, fueron pocas las villas que llevaron a la practica la provisión y estas por poco tiempo, siendo Vélez Blanco la única que haber usado del derecho, de manera continuada.

Concejo de Población: Nombraba el Concejo un Alcalde de la Aguas de los Pobladores, que con alcaldes nombrado por el Marqués gobernaba la aguas. Lo formaba con 4 regidores. Se ocupaban de los propios de los Pobladores. De acuerdos y sentencias se apelaba al Alcalde Mayor. Nombraba un Mayordomo para la administración de sus Propios, con 2 ducados; Relojero por el tiempo de su voluntad, con 10 ducados. Lo pagaban por mitad los dos Concejos. Tenía un archivo en el que guardaban papeles y provisiones. De tres llaves, las tenían el Alcalde de Población, un regidor y el Escribano del Cabildo.

Alcaldes Pedáneos: Tenía jurisdicción limitada, pudiendo conocer las causas hasta 400 mrvs. En las causas de daños de panes y viñas y en las criminales, podían remitirlas al Alcalde Mayor. No usaban el derecho, limitándose a prender a los sorprendidos en flagrante delito. Usaban varas de justicia. El Alcalde de Población, que era el de los pobladores, tenía jurisdicción privativa para la cobranza de los censos reales, impuestos sobre la haciendas de la villa y para conocer las causas civiles de trueques y cambios de haciendas de población. Era costumbre que el Alcalde Mayor, conociese en grado de población, las sentencias del Alcalde de Población, como cuanto tocaba a la Población.

Regidores: En sábado recibían su parte en el despojo de las reses. De lo 6 regidores que había en el Concejo, se elegía como diputado del llavero del granero del trigo del posito, con salario de 12 ducados. Los demás regidores no tenían salario. Ejercían de fieles ejecutores por semanas, para hacer las posturas de los mantenimientos.

Escribano del Ayuntamiento y público: El Marqués solía nombrar 4 escribanos para la villa, reducidos a 3 en 1635. Uno público del Ayuntamiento; otro público y de las rentas del Marqués. El último público y de las visitas del Estado. Ejercía en Vélez Blanco y María. Solo en caso de enfermedad, le reemplazaba un escribano público. Despachaba los pasos de ganado y los registros de lana, dando testimonio de las mercedes que concedía el Marqués de tierra y solares, concesión de ejidos y cortas de madera, en el término y María. Todo lo asentaba en un libro. Ante el Escribano pasaban los repartimiento reales y concejiles, para puentes, fuentes y camino u obras públicas. Daba testimonio de lo que tocaba al Concejo de Población, para lo que tenía un libro. Le deban 12 ducados del posito por las cuentas y acuerdos, que le tocaban, 12 ducados de los propios del Concejo de los Naturales y 12 ducados del Concejo de Población, a más de lo que ganase por su oficio.

Cuando iba al Lugar de María, ganaba 6 rs al día, a más de su derechos, repartiendo el salario en los negocios que lleva. Si salía a medir tierras y términos, percibía 8 rs al día.  Asistía a las Mestas que se hacían en María dos veces al año: 1º de Mayo y día de San Miguel, ganado 12 ducados, que se pagaban de las reses mesteñas. Asistía a las visitas, haciéndose en su presencia la requisa de pesos y medidas. Le tocaba la Feria, percibiendo 1/4 de los derechos que se pagaban en ella.  En Vélez Blanco le daban vela, palma y lutos. El Marqués no llevaba arriendo de la escribanía. La daba gratis, por el tiempo de su voluntad.

Escribanos: El Escribano de Rentas del Marqués era también público. Se hacían ante él las rentas de Vélez Blanco y María, así como las igualas de Labranza y Crianza. Ningún escribano se podía entrometer, salvo caso de enfermedad o ausencia. Ejercía como escribano público, cobrando 6 rs cuando iba a María. Percibía por las igualas 1/2 rl por vecino, sin que el Marqués le cobrase por el arriendo de la escribanía. El 3º Escribano, de la Visita también era público en Vélez Blanco y María. Como los anteriores, intervenían en las causas civiles y criminales Iba cada año con el Alcalde Mayor a la visita del Marquesado, revisando las cuentas en los lugares, por lo que llevaba derechos en cada uno. Escribía e intervenía en lo que le ordenaba el Alcalde Mayor, para lo que tenía título del Marqués. Tampoco pagaba renta por el arrendamiento del oficio.

Alguacil Mayor: Lo nombraba el Marqués para Vélez Blanco y María. Era Alcaide de la Cárcel de Vélez Blanco. Nombraba un teniente, llamado Alguacil Menor. Llevaba vara alta de justicia y ejercía como Alcaide de la Cárcel, que daba fianzas al Alguacil Mayor, responsable del nombramiento. En las ausencia nombraba un Teniente de Alguacil Mayor, además del Menor. Ocupaba lugar en el banco, después del Concejo. Los sábados se le daba una res en el matadero, después de haberla dado a los oficiales. Cuando iba a María, cobraba 6 rs diarios. Si iba a una ejecución, podía elegir la décima, que era 1 mrv de 4 1/2 reales. De ahí arriba no llevará más derechos. Los 6 rs debía repartirlos con las personas que llevase, pero no la décima. Para evitar costas excesivas a los vasallos, ordenó el Marqués que ser los asuntos pequeños, aguardase a reunir 6, para hacer el viaje.

Alguacil Menor: Al Alguacil Menor y alcaide de la cárcel, lo nombraba el Alguacil Mayor. Era responsable de los presos de la cárcel y daba fianzas. Hacía detenciones y denuncias, como el Alguacil Mayor. En las ausencias dejaba Teniente. Los derechos de ejecuciones, de mandamientos. terceras partes de las denuncias y demás "aprovechamientos", los partía por mitad con el Alguacil Mayor. Los derechos de carcelaria era suyos. Además le daban 2 ducados al año, de los propios de naturales y los propios de población, por citar a los regidores al Ayuntamiento y permanecer a la puerta, mientras estaban reunidos, con otros 2 ducados para al año de gastos de Justicia, por asistir a las audiencias para subir a firmar y ejecutar lo que se ordene por el Alcalde Mayor. Se el daba vela pequeña el día de la Candelaria y vivienda en la Cárcel, fuera del calabozo y de los aposentos de los presos, pues había "casa" para ello.

Mayordomo de propios: Lo nombraba el Marqués cada año. Administraba y cobraba los propios de los naturales. Con 4 ducados de salario. Por ellos pasaban las causas del término de Vélez y María.

Depositario del posito: Lo nombraba el Marqués. Solía durar 2 años. Ganaba 50 ducados del posito y al Alcalde Mayor 12, por mirar las cuentas y al Contador 8, por asistir.

Comisarios de Cuentas: Expedidos los nombramientos, los nombraba el Marqués, para que tomasen cuenta de propios y posito. Las veía el Alcalde Mayor

Sobreguarda Mayor o Guarda Mayor: Lo nombraba el Marqués sin límite de tiempo. Guardaba los campos y términos de todo el marquesado. Prendía y denunciaba a las personas que hacían talas y cortas, daño en los panes, contra las Ordenanzas y leyes sobre la conservación de los montes. Denunciaban los daños en la huerta y a los que rompían tierras y baldíos, "echaban" fuegos o quebrantaban términos. Llevaba vara alta de justicia en todo el Marquesado. Podía ir las veces que quería, llevando 1/3 de las denuncias. Las podía hacer ante el Alcalde Mayor o los Ordinarios donde ocurriesen los delitos, excepto en Vélez Blanco y María, por no tener los alcaldes jurisdicción de más de 400 mrvs. En la visita que hacía el Alcalde Mayor, iba como Alguacil Mayor, llevando 1/3 de los derechos de requisa. Siempre que se pedían al Marqués licencias para cortar madera. ocupar y roturar tierras baldías, se le pedía informe, "por la mucha noticia que tiene de todos los términos, montes y tierras". Recibido, el Marqués decidía. La medida de tierras de mercedes, marcar y señalar los pinos, siempre que el Marqués hace mercad, se encarga al Sobreguarda Mayor, percibiendo 12 rs de salario cada día, a cargo de quien recibió la merced. Estaba a su cargo observar y vigilar a los Caballeros de Sierra y guardas de todo el Marquesado, dando cuenta de lo que averiguase, en especial de los cohechos.

Alcalde de Aguas: Lo nombraba el Marqués, cuando extendía los nombramientos de justicias. Tenía jurisdicción en el gobierno del agua, pudiendo proceder civil y criminalmente, contra los que hiciesen fraude, no respetando la ordenanzas de la aguas. Procedía de oficio, por querella de parte o denuncia de los alguaciles. Sentenciaba a tenor de la Ordenanzas. Le tocaba 1/3 de las penas. Le competía la limpia de acequias y bancales: ordenar los reparos de la fuentes, encañados, canales, alcantarillas o otras obras para la conservación de las aguas. Para cubrir los gastos vendía agua en la cantidad necesaria. De los agravios que hiciese este Alcalde, se apelaba al Alcalde Mayor.

Estando ocupado en alguna obra, cobraba 6 rs al día. Había un segundo Alcalde de las Aguas, nombrado por el Concejo de Población, en la forma en que estaba dicho, con jurisdicción en su oficio, como el Alcalde de Aguas de Naturales. Ni el uno ni el otro tenían asiento en el Concejo ni llevaban vara de Justicia, ni tenían salario fijo. No se les daba vela en la Candelaria ni tenían preeminencias.

Procuradores de Número: Nombraba el Marqués hasta 4, les daba título para que ejerciesen y nadie más podía ejercer el cargo-

Pregonero que ejercía de Almotacén: Nombrado por el Cabildo. Tenía una libra de la fruta y pescado que se tría a vender y otros derechos. Estaba obligado a tener limpias las fuentes. Con 10 ducados, pagados a medias por los 2 concejos.

Caballero de Sierra: El Marqués nombraba 3, por tiempo indefinido, para guarda de los campos y términos. Prendían y hacían denuncias como los sobreguardas. Llevaban varas cortas y 1/3 de las denuncias.

Guarda de la Huerta: Nombrado por el Marqués. Denunciaba y prendía a los que hacían daño en la huerta. Llevaba vara corta. Llevaba 1/3 de las denuncias.

Capitán de los Quintados: De infantería. Mandaba  a los quintados. Nombrado por el Marqués por tiempo indefinido, solía quedar a perpetuidad. No tenía lugar en el Concejo y preeminencias. Nombraba Alférez y Sargento, mandando los nombramientos al Marqués, para que los aprobase. Los Cabos de Escuadra los nombraba el Marqués.

Ordenanzas: Vélez Blanco tenía ordenanzas confirmadas por la Corona, por las que se juzgaban las denuncias que se hacían en el término y en María. Estaban en el Archivo del Castillo.

Ejecutoria de Estancos: Concejo y vecinos, a 14 de junio de 1547, pusieron demanda contra el Marqués Luis I en la Audiencia de Granada, con los siguientes puntos:1º Cada vecino llevaba una carga de paja y otra de leña al Marqués sin cobrar; 2º Les quitaba acémilas y bestias para enviarlas a Madrid y otras partes, quitándolas de sus haciendas sin pagar; 3º Les echaba por huéspedes a sus criados y visitantes y los tenía de asiento en sus casas, sin pagar; 4º Les llevaba a trabajar a castillos y otros edificios sin pagar; 5º Les manda a Madrid, Granada y otras partes, con recados y por la fuerza, dándoles cada día 25 mrvs; 6º Les quitaba los alcaçeles que tenían para sus bestias contra la voluntad de sus dueños, y no les pagaba enteramente los que "merecían"; 7º Les hacía encabezar las alcabalas por la fuerza; 8º  El Marqués adehesaba los pastos comunes, sin poderlo hacer sin real licencia; 9º  Las hacía ir a cocer el pan a su horno A los vecinos que vivían de los adarves bajó por fuerza, sin que pudiesen ir otros; 10º  Prohibía a los vecinos que rompiesen tierra y ensanchasen sus labores; 11º Les impedía aprovechar de sus rastrojos ni meter sus ganados en ellos; 12º Les hacía llevar los diezmos a la villa por la fuerza donde tenía su taranzana; 13º Les hacía paga diezmo del ganado por San Miguel y Todos los Santos, para que tuviese más valor; 14º  Prohibía a los vecinos cortar madera y leña verde, aunque fuese para el aprovechamiento de sus casas y labores; 15º El Marqués les prohibía vender sus ganados a persona ninguna, salvo a quien quería; 16º Prohibía a los labradores hacer lumbre en el campo.

Mientras duró el pleito, por "ejecutoria de ínterin", de 7.2.1562, se mantuvieron los capítulos 9º, que obligaba a los vecinos que vivían de los adarves, ir a cocer al horno del Marqués,  y el 10º, que prohibía roturar tierras. Al quedar el pleito en tal estado, los puntos restantes quedaron anulados. En cuanto a la cuestión de llevar los diezmos a la tazmia, se preservó el derecho del Marqués a exigir que lo hiciesen, pero en adelante no usó de la prerrogativa.

Elecciones y Pleito: Parece que antes de la Guerra de las Alpujarras, que se llamo "levantamiento de los moriscos", el Marqués nombraba al Concejo. Serían los vecinos nuevos pobladores, quienes pidieron al Consejo de Población de Granada, que a un Concejo elegir al otro. Se orden que cada año se reuniesen los vecinos "a campana tañida", para elegir entre todos 2 personas dobladas para Alcaldes, Regidores, Mayordomo, Depositario y Alguacil Mayor. El pliego se mandaba al Marqués o a su Gobernador, para que eligiese el que quisiese de los elegidos, a condición de que 1 alcalde y 3 regidores fuesen pobladores y 1 alcalde y 3 regidores de los naturales. El Mayordomo y el Depositario del Posito se alternaban: un año eran naturales y otro pobladores. Los oficios de Mayordomo, Alguacil y Depositario, quedaron al Marqués, de libre designación. Las sentencia era firme desde 1580.

Propios: El Concejo tenía por propios el Mesón, Almotezanía y la Tienda del Concejo, donde se vendía jabón, pan y saladura, que no se podría vender en otra parte, que se arrendaba. Tenía además 50 ducados de renta de propios de unos censos perpetuos de las tierras que llamaban Cabos del Concejo.

Derechos del Rey: Pagaban Millones pero no servicio, por estar exento el Reino de Granada. Pero sí la Moneda de 7 en 7 años. Representaba unos 300 rs, que se pagaba de una sisa agregada al precio de la carne, consentida por el vecindario, "por no repartirse este pecho entre los vecinos". Los asuntos de millones y otros impuestos del Rey, pasaban por el escribano del Cabildo.

Derechos del Señor: Alcabalas: Tenía el Marqués las Alcabalas y las Tercias, por habérselas dado la Reina, como en María, Vélez Rubio, Cuevas y Portilla a 4.7.1503. Hubo pleito de Alcabalas en Vélez. 22.1.1566, ante el Alcalde Ordinario de Vélez Blanco, Pedro Laso, en nombre del Marqués Luis, demandó a Martín Marín, cristiano nuevo y vecino de la villa, que había vendido mucho trigo, cebada y otros frutos "de su labranza y crianza" por más de 80.000 mrvs, pidiendo que fuese condenado a pagar 8.000 de alcabala al Marqués, con el doble por no haberlo manifestado. Respondió que no debía nada, por tener la villa y todas las de Granada, privilegio de "labranza y crianza". Respondió el Marqués presentando el truque de Cartagena, salio el Concejo de Vélez Blanco, por sí y en nombre de los demás vecinos al pleito. La Sentencia condenó a Martín Marín a pagar la Alcabala de todo lo que había vendido de su labranza y crianza, como debían pagar todos los vecinos de la Villa. Apelaron a la Chancillería de Granada, que confirmó la del Alcalde Ordinario de Vélez Blanco, siendo expedida ejecutoria a 10.7.1567. El torno a 1615, los vecinos y el pueblo, con María, volvieron a demandar al Marqués en Granada, pretendiendo ser libres del pago de Alcabala de Labranza y Crianza. Volvió a presentar el trueque y los vecinos renunciaron al pleito. Se administraban como en Mula, con la diferencia que se pagaba de piel y sebo de un macho 20 mrvs, de cada piel y sebo de cabra, 12 mrvs y en Mula no se pagaba más de 8 mrvs de cada piel, quedando el sebo por cobrar. Y que la Alcabala del cuatropeazgo, se comprendía en la hijuela que hacían los vecinos de su labranza y crianza, cobrándose en Mula "por sí". En Vélez se pagaba Alcabala de la renta de Hierbas y en Mula no. La persona que las administraba cobraba 1.000 rs al año.

Tercias decimales: Pertenecían al Marqués por el trueque por Cartagena. Del grano y de todos los bienes que se diezmaban, tocaban al Marqués 2/3, siendo los diezmos de naturales y pobladores nueva partes, las dos que llamaban "novenos". Eran pobladores los que tenían las haciendas que se confiscaron a los moriscos en el Reino de Granada, cuando se levantaron y fueron expelidos en 1568. De las haciendas de los moriscos se hicieron suertes, que se repartieron por el Rey,  a los que fueron a poblar en lugares de moriscos; naturales eran los cristianos viejos, que antes del levantamiento entraron en el reino, instalándose con sus haciendas entre los moriscos, desde que los Católicos lo conquistasen. Tras la sublevación hubo pleito entre los señores y la Iglesia, sobre las Tercias. 1º Habiendo salido los moriscos del Marquesado y poblado cristianos, la Iglesia y el Ob. de Almería pretendió que el Privilegio concedido por el Papa a los Católicos, reflejado en el trueque, había cesado, porque comprendía 2/3 del diezmo de los moros que se convirtiesen  y sus herederos y sucesores, lo que no eran los pobladores; 2º Que se habían dado las tercias de las tierras aradas y cultivadas por los moriscos, y no de las que nuevamente sacasen y rompiesen los Cristianos Viejos pobladores, añadiendo que los diezmos de pobladores de ganados y colmenas y otros que no fuesen fruto de la dichas tierras, que no fueron de moros, habían de pagar como los cristianos viejos del Marquesado, dando al señor 2 partes y a la Iglesia, 7; 3º punto: la Iglesia pretendía que los pobladores no tenían tierras de las repartidas, que quedaron de los moriscos, debían pagar como naturales, dando 7 partes a la Iglesia, pues habían acudido de poblar, ocupando el lugar de los moriscos "expelidos", puntos a los que se sumaron otros muchos. El litigio se trato en la Chancillería de Granda, durante más de 24 años. En 1605, el Marqués y la Iglesia trataron transacción, que se cerró en 1626. 1º punto Los heredamientos y tierras que fueron de moriscos, quedaron en suertes de población, que pagaron al Marqués de la tres partes de los diezmos, las dos al Marqués y a la iglesia una como los moriscos los pagaban. De la de los naturales, la Iglesia llevaba 7 partes de 9 y el Marqués 2, como antes de la expulsión de los moriscos; 2º punto la pretensión de que los pobladores debían pagar como los naturales de la tierras nuevas, que nunca fueron aradas ni cultivadas por los moriscos, quedo asentado que pagasen los pobladores 2/3 del diezmo a la Iglesia y 1/3 al Marqués, "que llaman al revés". Y que los naturales que nuevamente rompiesen las tierras, pagasen como naturales, 7/9 a la Iglesia y 2/9 al Marqués, en lo que la Iglesia se consideró agraviada, por estar concedidas las más de las tierras como ensanches, que siendo nuevas pasan por tierra aradas de moriscos, no habiéndolo sido nunca, llevando el Marqués 2/3; 3º punto De ganados y colmenas se convino que la iglesia llevase siete partes de nueve. El hijo de poblador había de pagar los diezmos como el poblador.

Como se recogían los diezmos en Vélez Blanco y demás pueblos: Se concertaba con los labradores, comprendiendo el lugar de María, la recogida de trigo, cebada, centeno y otras cosas en el campo; las 2 pertenecientes al Marqués y la que pertenecía a la Iglesia. Concertados con algunos labradores, antes del agosto, la recogían en el campo, de era en era, recogiendo lo que quedó apartado para diezmo y treintena, llevándolo a la tazmía, cobrando a unos 6 cuartos fanegas, que representaban 4 o 6 mrvs más o menos. Recibido el pan que traía el arriero, se medía en presencia del administrador. Medido se echaba en el "montón principal", siendo asentada en un libro la cantidad y persona que paga. Los frutos de la huerta se llevaban a 14 mrvs. Lo que procedía del derecho de la treintena, se inscribía en libro aparte del diezmo. Después se sacaba la cuenta con el fiel de las Iglesias, a quien se entregaba 1/3 de los que tocaba al Marqués. Las Iglesias tenían también tazmia en Vélez Blanco, corriendo por el fiel de ella concertar y coger los diezmos de 9/9 y novalios. Traídos y entregados al fiel por medida, como en la del Marqués, señalando en un libro la cantidad y los labradores que pagaban, se sacaba la cuenta de los 2/9 que tocaban al Marqués y la parte de la Iglesia se le daba. Se cogían los diezmos en Vélez Rubio, donde la Iglesia tenía su tazmia y fiel, como el Marqués  y Oria y las demás villas del Marquesado, se cogían los diezmos como en Vélez Blanco.  Donde no había tazmía, se cogían en una casa particular. El arrendador de los diezmos eclesiásticos cogía los novenos y novalios. El grano y los recogido, se vendía por orden del administrador de Vélez Blanco. Mientras no hubo tazmia en Vélez Rubio, se llevaban a Vélez Blanco. El grano se vendía en el Reino de Murcia. Los cogedores nombrados por el Marqués y la Iglesia, pedía recoger los diezmos por las eras. Como tenían costumbre, sabían que día debían ir a cada una. En Oria se ponía un fiel, que avisaba a los cogedores donde debían acudir. Le pagaban entre la Iglesia y el Marqués. El diezmo de la viña se pagaba en los dos Vélez en uva. La Iglesia lo arrendaba a dinero. En la tazmía de Vélez Rubio, al haber muchas viñas, se puso bodega para el vino, bajo el granero. En el Blanco se vendía en mosto, por tener el Marqués bodega. El ganado se vendía a contado o a fiado.

Portazgo: De cada millar de ganado que pasaba por el término de Vélez Blanco, Rubio y María, tenía el Marqués 3 reses. La ciudad de Lorca se querelló en el Consejo Real con el Marqués porque llevaba este derecho a sus ganaderos. Se despachó Juez Pesquisidor. Hecha la pesquisa, el Marqués y sus sucesores fueron condenados a no cobrar más este derecho. Apeló a la Chancillería de Granada. Hubo sentencia en que se absolvió al Marqués, en 7.2.1535. Se siguió usando el derecho, que rentaba al año unos 6 ducados.

Casa de la Alfaguara

Bienes del Mayorazgo: Horno de pan cocer con dos "capillas", hecho por el Marqués el segundo Luis, con condición de que todos los viviesen de la muralla abajo, cocerían el pan en el mencionado horno, porque los demás hornos estaban de la muralla arriba y eran de moriscos. Hecho el horno y pasados unos años, pusieron los vecinos demanda al Marqués con varios capítulos, entre los que figuraba la obligación de cocer en el horno del Marqués, sin que se les dejase hacer otro horno, para cocer el pan. Expuso las condiciones bajo las que fue construido. Se les ordenó seguir cociendo en el horno del Marqués, lo que se siguió haciendo. Particulares hicieron hornos en casas particulares, que la justicia mandó derribar, de orden del Marqués. Se arrendaba en uno 40 ducados al año; Molino harinero de 1 piedra de la Cabeza. Arrendado en 5 o 6 fanegas de trigo por semana; Molino Bermejo, harinero. Se arrendaba; Molino harinero de la Oliva; Casa de la tazmia, dos se recogía el pan de diezmos y treintena; Casa grande en la Corredera, donde vivían los Alcaldes Mayores, con una bodega grande; 2 batanes que se arrendaban cada año en 130 ducados; Huerto en los Cinco Caños, con lo edificado y una balsa dentro. Lindaba con el barranco y camino que salía de Vélez Blanco a Vélez Rubio. Se arrendaba en 12 ducados; La Casa que servía de Cárcel, que estaba en la torre, frente a la Iglesia de Santiago; La Fortaleza que está encima de Vélez Blanco, con abundante artillería, muebles del servicio de la casa, de los que se hizo inventarios; Casas accesorias al Castillo: contaduría, casa del Contador, que más tarde fue enfermería, la casa del veedor, sobre la caballeriza de las acémilas, la casa de la contaduría, una casa junto, a la parte de levante, que llamaban del portero; otra casa que llamaban de la Merced, caída. Las anteriores lo estaban "a pedazos", dándolas el Marqués al portero para que las alquile y se aproveche de los alquileres, además de su salario. Las casas accesorias al Castillo, el horno, los 2 batanes, los 3 molinos, la casa de la Justicia, la cárcel, el huerto y el castillo, las hizo el Marqués Pedro, sucediendo en estos bienes su hijo Luis, como bienes vinculados; Dehesa de Alfaguara, en termino de Vélez Blanco, en la umbría de la sierra de María. Un bosque con todo genero de caza, mayor y menor, de pelo y pluma, con fuentes muy buenas y muchos montes de encinares y pinares. Coto vedado de caza y para entrar a pastar. Tenía ordenanzas muy antiguas, confirmadas por el Rey, para su protección. En el bosque tenía el Marqués una casa donde residía el casero, con 14.000 mrvs de salario anual. Su oficio era guardar el bosque, prendiendo y denunciando ante el Alcalde Mayor a los que violaban las ordenanzas.

Alcaide del Castillo: Lo nombraba el Marqués para el Castillo. Hacía pleito homenaje en manos de quien el Marqués ordenaba. Tenía lugar en los actos públicos con el Concejo. Se le daba vela y palma, nombrando un Teniente en las ausencias, que gozaba de las mismas preeminencias. Al nuevo Alcaide le entregaban las armas y cuanto contenía el Castillo. Ganaba 52.000 mrvs al año.

Portero: Lo nombraba el Marqués. Tenía casa y residía en el Castillo, cuidándose de hacerlo limpiar y de enseñarlo a quiénes querían verlo.

Casero de la Alfaguara: denunciaba ante el Alcalde Mayor, los daños hechos en la dehesa

Montero de la Alfaguara: Asistía en el Lugar de María. Tenía de salario anual 23.664 mrvs. Se ocupaba cuando el Marqués iba a cazar al Bosque, mirando para que no se hiciese daño. Denunciaba a quienes lo hacían ante el Alcalde Mayor, como el casero.


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